miércoles, 30 de enero de 2013

Braña de Arbeyales o Arbiales

 
 
   Del agreste valle del río Pumarín, en el noroeste de Allande, y junto al vistoso pueblo de Arbiales o Arbeyales sale un valle subsidiario que concluye bajo la explotación minera romana más extensa del suroccidente de Asturias, la Fana la Freita. Antes de llegar allí hay que pasar por un bonito robledal y un desfiladero de vertical cuarcita llamado A Garganta, tras la que el paisaje se suaviza bruscamente, para dar paso a un relajante fondo plano de valle donde aparecen algunas cabañas dispersas que forman la braña de Arbeyales.

   También se puede llegar allí en descenso desde otra braña, la de Valladosa o Vallinadosa, a la que se llega desde las inmediaciones del pueblo de Lago, por una de las dos variantes del Camino de Santiago Primitivo y la cueva de Xuan Rata -galería de mina de oro romana-.



   Ambas rutas a pie se describen al detalle entre los itinerarios que conforman el libro Allande. Guía Completa.


jueves, 24 de enero de 2013

La gestación de SOMIEDO, GUÍA COMPLETA


No sé si será por inercia, por pura casualidad o por razones genéticas, pero el periodo de gestación de las criaturas de Calecha tiene una duración similar al de las ballenas, de entre once y doce meses. Aunque la idea de concebir suele rondar en nuestras cabezas de una manera vaga a imprecisa a lo largo del verano, el pistoletazo de salida casi siempre lo marca la llegada de los primeros fríos, como si la desnudez de los árboles nos permitiera analizar con mayor precisión aquello que luego se esconderá tras el esplendor primaveral, tras el colorido que tratará de ocultar algún valioso secreto profundamente escondido…

Hace aproximadamente un año nos calzamos las raquetas de nieve para contemplar el paisaje invernal objeto de nuestro deseo. El abrupto y recortado perfil de las montañas de Somiedo aparecía entonces engañosamente suavizado por un blanco manto que impedía distinguir con exactitud los límites del horizonte. Era un mar de nubes mezclado con un mar de montañas; un océano desafiante e inescrutable pleno de matices y misterios que aguardaban a ser descubiertos…

Equipados con unas buenas botas y toneladas de ilusión, hemos recorrido desde entonces las entrañas de este complejo territorio para descubrir lo que se esconde tras la indiscutible belleza de sus paisajes, tras la imagen de postal de sus cabanas de teito, tras el carácter afable y socarrón de los somedanos, tras el telón de un Parque Natural en el que conviven de forma pacífica fieras y ganado; vecinos y turistas; tradición y modernidad. Han sido meses de intensas caminatas por pronunciados desniveles que se han hecho livianos porque las sorpresas se han sucedido de forma constante; meses de duro trabajo pero, sobre todo, de amplia satisfacción personal, llenos de recompensas diarias, intangibles y verdaderas.

Ahora que la criatura ha nacido y que pronto tendrá vida propia olvidándose de sus padres, nos queda en los labios un regusto extraño, mezcla de añoranza porque se ha terminado el camino que hasta aquí nos ha traído y de alegría por poder finalmente compartir con el lector las sorpresas y sensaciones que hemos intentado recoger en esta Guía Completa de Somiedo. Estamos seguros de que el viajero no sólo logrará hallar los ocultos tesoros de esta tierra, sino que se dará cuenta de que toda ella es un tesoro: un tesoro inigualable y al alcance de la mano…

¡Feliz descubrimiento! 

lunes, 21 de enero de 2013

Lobo

 

   
   Espero que me perdonen los amigos de Trascastro, porque he de confesar que siempre que entraba en este pueblo del valle del Naviego mi vista se perdía en la búsqueda de otro gran amigo, una bola de pelo negro llamada Lobo, que no era lobo sino perro. Por lobo podía pasar Rufo, el perro de Casa Atilano, pero Lobo no. Junto con Minuto era el dúo ladrador a la puerta de Casa Tomasón, aunque enseguida Lobo cedía el protagonismo sonoro al diminuto Minuto, para recostarse en su espacio favorito, desde el que contemplaba la vida pasar, plácidamente, desde su plácido carácter. Aunque no salía mucho del pueblo, y si lo hacía era casi siempre con Julio, Marimar, Paco o Roberto, llevaba un punzante collar de pinchos -carrancas- por aquello de protegerle de las mortales dentelladas del otro animal llamado como él, Lobo. No en vano, a un pariente común de Julio y su mujer, Rosario, en Genestoso, los lobos le habían devorado un mastín que cuidaba las vacas por allá arriba, en los límites con Laciana y Somiedo.

   Pero Lobo ya andaba mayor, habiendo venido de la casa de un médico en Madrid, donde no era feliz, para recabar en el tranquilo Trascastro, aunque no le estaba permitido el paso al interior de la casa para disfrutar del calor de la calefacción en invierno -en este caso, de la cocina de carbón- a la que sí había tenido derecho en su hogar previo. De todas formas, no creo que esto fuera un gran inconveniente para Lobo, porque los perros rurales sobreviven los 5º bajo cero del invierno al raso igual que los 35º del verano, con idéntico ropaje para sobrellevar uno y otro. No recuerdo haber visto jamás un perro de pueblo con jersey, como los urbanitas. Sí albergo recuerdos de Lobo cubierto parcialmente de copos de nieve durante el invierno, aparentemente igual de preocupado que un oso polar nadando en las aguas del Ártico.

   Los fines de semana el aspecto de Lobo mejoraba muchos enteros, gracias al cepillado que le daba la porción de la familia que residía en Villablino, y cuyo resultado era casi para certamen de belleza perruna. Al contrario que Minuto, Lobo no era mucho de acompañar a caminante ajeno a su casa por los caminos del valle, y sólo recuerdo dos ocasiones en que saliera de ronda conmigo, una de ellas a Corros, a ver a Pepe. El truhán de Lobo debía de saber que aquél era el camino que llevaba ante las dos mastinas de Pepe, que aunque de acceso restringido para él, no perdía nada intentando el cortejo. La siguiente y última caminata juntos fue a la Braña de Villar de Arbas, al pie del descomunal Cueto de Arbas, mientras preparaba la descripción para la ruta a pie que apareció en el 2º volumen de Alto Sil. 40 rutas a pie, que como explica una banda en la parte inferior, también abarca zonas limítrofes -en la cima del Cueto de Arbas está la frontera con el Alto Sil-.

   Fue la última vez que le vi. Meses después me llegó la noticia de que Lobo ya no estaba, como también hacía algún tiempo que no estaba Minuto, un perrillo que apareció de no se sabe dónde, y que decidió que Casa Tomasón era su nuevo hogar así, por las buenas. Cuando me acuerdo de Lobo me viene a la mente la terrible injusticia del corto ciclo vital de los perros. Si somos lo bastante longevos para sumar muchas décadas de vida, es inevitable que en nuestro camino hayan quedado muchos de estos excelentes amigos, nobles y que conceden su sincera amistad a fondo perdido, sin condiciones, y sin juzgarnos ni dar importancia a nuestros muchos defectos. La raza humana se vanagloria de su superioridad sobre las demás criaturas, pero salvo raras excepciones, no alcanza la "humanidad" ni el sentido de la amistad que tiene un perro.

  

sábado, 19 de enero de 2013

El canal de Páramo y la Peña de Sunante

   
   El agua que trae el río Sil a su paso por el barrio de La Estación de Páramo del Sil ha llevado, en muchos casos, un elaborado trasiego, que ya se explicará con detalle en otra ocasión. Uno de los trasvases menores de uno de sus afluentes, en este caso el río de Salentinos, consiste en una pequeña presa tres kilómetros río arriba desde el desvío a Matalavilla. Desde allí, una parte del agua se distrae bajo tierra hasta el embalse de Matalavilla, al que brota en forma de espectacular cascada -cuando el nivel del embalse está por debajo de la salida- tras kilómetro y pico de recorrido subterráneo. Otra pequeña porción del caudal se extrae en verano por un viejo canal de riego que, tras un largo periplo, da de beber a las tierras en torno a Páramo del Sil. 

   Es en su tramo inicial -que se puede recorrer a pie con las debidas precauciones, siempre que no sea verano- donde se encuentra un paraje realmente espectacular, primero bajo la Peña de Sunante y la grandísima pedrera que desciende de ella -y que amenaza con engullir el canal-, y luego cuando el canal atraviesa varias paredes verticales de cuarcita, excavado en la roca a bastante altura del pie de la pared. Existe un punto donde el canal va por dentro de una gran cañería, por encima de un precipicio, y donde conviene ser muy precavidos y caminar lo más alejados posible del cortado, con cuidado del resbaladizo musgo. El resto del recorrido no es precisamente cómodo, porque la presencia de numerosas varillas metálicas que cruzan el canal de un lado a otro impide caminar con frecuencia por la caja, obligando a subir al borde, estrecho, pero que tampoco necesita de ser funambulista. En otros puntos, la presencia de agua estancada también nos sacará por fuera, y cuando lleguemos a las cercanías de la carretera, dentro de un castañar centenario, el canal ya se vuelve intransitable en el sector final hacia Páramo, al estar la maleza a su alrededor casi juntándose desde ambos lados. El regreso, si no queremos hacerlo por el canal, es por un tranquilo e interesante paseo por la carretera, de unos cinco kilómetros, y disfrutando del mencionado soto de castaños, del entorno del Puente Blanco -con su fuente y merendero- y los cortinos o colmenares tradicionales que abundan en la confluencia del río de Salentinos y el de Valseco, a su salida del embalse de Matalavilla.


   El canal -que aparece como sendero- así como todo el valle de Salentinos, es localizable a través del mapa del Alto Sil, editado por Calecha Ediciones.






jueves, 17 de enero de 2013

Un bosque cantábrico: El Trayeto

   
  El recorrido entre el pueblo fornelo de Peranzanes y el degañés de El Rebotsar, a través del puerto del Trayeto o Trayecto ya fue usado en tiempos romanos para evacuar el oro de El Corralín y otras explotaciones próximas. Posteriormente, de nuevo por este paso, se convirtió en tradicional la romería al también fornelo pueblo de Trascastro, o más bien, a su célebre Santuario de Nuestra Señora de la Asunción

  La manta boscosa de la vertiente de Degaña es sólo una porción más de toda la alfombra que recorre de extremo a extremo el concejo, y que es de los ecosistemas más valiosos medioambientalmente de toda Asturias, con una importante población de oso pardo e incluso ejemplares del delicadísimo urogallo cantábrico. Desafortunadamente, los fuegos intencionados y continuos de la vertiente del valle de Fornela apenas han dejado en las laderas que miran al sur del valle -por donde discurre la vía del Trayecto- masas arboladas de mención, pero precisamente la que rodea el puerto del Trayeto por su vertiente meridional aún conserva parte de su buena calidad original, aunque los incendios le hayan ido creando algunas entradas en su cabellera. 

   El robledal del Trayeto es el colofón que a nadie decepcionará cuando realice la ruta a pie desde Peranzanes al puerto, brillantemente descrita por Julio Álvarez Rubio en su libro Ancares en coche y a pie. Los accesos tanto por Fornela como por Degaña se pueden seguir en el mapa Muniellos - Fuentes del Narcea.














lunes, 14 de enero de 2013

Una montaña cantábrica: Cueto Rogueiro


   Uno de los centinelas que vigilan el acceso a uno de los más hermosos valles de Cangas del Narcea, el de Riomolín, es el Cueto Rogueiro o Cuetu Rugueiru, al que no le falta mucho para alcanzar los dos mil metros de altura. Su orientación -de reducida cara norte- no le permite conservar la cantidad de nieve que otra montaña de similar altura, el Monteiro, sí alcanza, y precisamente por esa comparativa de espesor de nieve, en ciertos meses del año puede resultar a la vista más bajo que aquél. Es una de las montañas canguesas que más he fotografiado, especialmente desde el valle del Naviego, por su lado más significado.

   Tiene muchos puntos de aproximación; a saber: Vitsar de Rogueiru / Villar de Rogueiro, San Romanu d´Arbas / San Romano de Arbas, Veigairréi / Vega Rey, Xilán / Gelán o Tabláu / Tablado de Villacibrán. Su cumbre y cordal norte-sur lindan con el límite de la Reserva Natural Parcial del Cueto de Arbas, y por tanto, el acceso desde Riomolín por la laguna de Tsautsina requiere de un permiso especial solicitado al director del Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias.


 
Todas las rutas de ascensión a la montaña se pueden seguir con el mapa de Muniellos - Fuentes del Narcea




domingo, 13 de enero de 2013

Facundo


   En abril del año 2006, cuando se estaban retirando las últimas nieves de la sierra del Valledor -aquellos inviernos aún eran algo decentes-, fueron apareciendo algunos de los recientes vestigios de las cacerías del lobo por aquellos altos. No lejos de los restos ampliamente esparcidos de un potro me encontré una impresionante visión, la de un gran macho de jabalí también devorado por los lobos, en una campera en los límites entre Allande y Cangas del Narcea. Me había topado recientemente con restos de jabalíes, en Fornela, el Pico Sieiro de Cibea o en el mismo pueblo de Trabaces, pero no tan llamativos como éste. 

   Canis lupus signatus le había hecho una deficiente limpieza de cutis a Facundo -ya que desde entonces decora lo alto de la librería de mi despacho, decidí bautizarlo, por aquello de la continua compañía- y tomé la determinación de adecentar un poco lo que quedaba del pobre sujeto, aunque para ello tuviera que cargar con él durante hora y media hasta mi coche, y los efluvios de los restos pegados a la osamenta me mantuvieran durante el periplo en una cuasi-náusea.

   Luego se me fue un poco la mano con la lejía, y dos de los colmillos se han deteriorado algo, pero conserva su feroz presencia. Me han sugerido pintarlo de rosa chicle, pero creo que, de momento, se va a quedar como está. El morro, destrozado por los lobos, no tiene arreglo posible, porque de cirugía maxilofacial no estoy muy puesto.


viernes, 11 de enero de 2013

Primeros recuerdos de Ibias

 
   A mediados de los años 70, el inagotable afán exploratorio de mi padre nos llevó a lomos de un viejo 4 Latas (Renault 4), y de sólo tres velocidades, por las infernales carreteras de la comarca leonesa de La Cabrera, el casi igual de inexpugnable municipio de Oencia o las tierras lucenses de Cervantes, por citar sólo los territorios más enrevesados de recorrer en aquella época a cierta distancia de El Bierzo. Para mí aquello era el Finis Terrae, y no podía imaginar lugares de peor acceso o con mayor concentración de mujeres vestidas de negro con pañuelo a la cabeza.

   Muchas veces me gustaría que fuera factible poder almacenar impresiones en algún lugar estanco al deterioro, para luego poderlas revivir en un futuro, y comparar aquellas con las actuales que tengo de un determinado lugar o de una persona concreta. El tiempo pule e incluso cambia de tono o color nuestras percepciones del exterior, y aunque las más intensas se conservan en cierta manera, pierden una gran parte de esa inicial intensidad.

   No se me olvida la primera vez que visité Ibias, al filo del año 2000, como tampoco podré olvidar -casi nadie podrá- la anchura de la carretera que unía Cecos con Luiña hasta hace un par de años, ahora ensanchada casi en su totalidad. Estamos hablando de un carretera de coche y medio de anchura, y donde se suponía que tenían que entrar dos en caso de cruzarse; sin quitamiedos y con un precipicio por donde rodar perfectamente trescientos metros de desnivel hasta tocar fondo en el río de turno. Aquel día estaba ya anocheciendo cuando aparecieron las peñas del entorno de El Corralín al otro lado del parabrisas. Después de haber cruzado desde Rao hasta Pelliceira por pista de tierra y el citado trayecto hasta Luiña, aquella visión tremenda era la guinda para un postre de fantasía y asombro. ¿Cómo podía vivir alguien en aquel territorio tan salvaje, rondando el siglo XXI?

   Desde entonces he vuelto muchas veces por Ibias y, aunque al descubrir nuevos rincones me he llevado gratas sorpresas, ya no me infundió el temor inicial, ni siquiera en la subida al "Alpe d´Huez" del Peñón de Cuantas, por la impresionante carretera de Sena, aparentemente hacia otro fin del mundo, pero que de repente concluye en un lugar amable, con vistas a los preciosos pueblos de Os Coutos, y junto a la Cantina de la amabilísima, hospitalaria y excelente cocinera que es Marta -y su familia-.



   Los 22 hórreos con techo de paja de centeno -récord cantábrico-; el entorno de Seroiro y Pradias, con las Peñas del Infierno; la aparición del cortín de Cadenas al bajar de Villarmeirín, al pie de las verticales peñas que forman el mayor estrechamiento del valle del río Ibias, junto a la Ponte Nova camino de Villardecendias; los tremendos bosques de roble en torno a la braña de Moreda, cerca de Sisterna; el recorrido exquisito entre El Bao y la citada Ponte Nova; Pena Rugueira o Turrunteira -el más vistoso paisaje de alta montaña de Ibias- con sus bosques de la braña de Llanelo; el pueblo de Bustelín y su entorno de despeñaderos de conglomerado -¿cómo no iba a quedar abandonado Bustelín en semejante lugar?-; el valle de Valcárcel, en el tránsito por pista de tierra aparentemente hacia ninguna parte entre Alguerdo y Bustelo; la carretera del puerto del Connio, una de las más hermosas de toda la cordillera Cantábrica -a pesar de que mi padre, en un viaje en los años 80, que no recuerdo por qué me perdí, la definió como infernal e interminable-; Valdebuéis, junto a esa misma carretera, dentro de la misma Reserva de Muniellos, con sus paneras y su arquitectura primigenia; y tantos y tantos pueblos hermosos, que sería muy cansado y largo citar aquí. Todo eso y un cuanto más es Ibias, como cada vez más asturianos -y no asturianos- han comenzado a descubrir. Ibias está de moda, en el boca a boca, y sus alojamientos se llenan en plena crisis.

   ¿Aún no conoces Ibias? Pues ya estás tardando en venir.

   El primer libro de Calecha Ediciones estuvo dedicado a Ibias, contando con la participación de quien más ha difundido Ibias en la red, María del Roxo. http://www.calecha.com/151318/index.html


jueves, 10 de enero de 2013

Braña de la Riguirina


   Tan escondida en el valle de la Riguirina que es casi imposible verla desde ningún sitio, se encuentra la pequeña braña del mismo nombre, de incómodo acceso, y bajo la gran extensión del robledal de Valdelcouso. Saliendo del valle por la parte alta alcanzamos un sendero horizontal -véase ruta nº 20 del libro Alto Sil. 40 rutas a pie. Volumen 1- donde en su día funcionaba la ya seca fuente del Xurbial. Existe la posibilidad de atravesar desde la braña el bosque de Valdelcouso, pero es tarea ardua y con orientación compleja. El valle de la Riguirina es el más escondido de Matalavilla, ese pueblo del fascinante y salvaje municipio de Palacios del Sil, en la provincia de León.

   Para más detalles sobre el entorno de la braña de la Riguirina, Valdelcouso y el valle de Braña Seca -del cual la Riguirina es un valle subsidiario- así como todo el territorio perteneciente al pueblo de Matalavilla, ver Alto Sil. Mapa excursionista y turístico.


domingo, 6 de enero de 2013

La sierra del Valledor

   Igual que nos sucede con las personas, en que con frecuencia no conectamos ni con las más atractivas, ni las más simpáticas, ni las más cultas, ni las más interesantes, sino con las que nuestra química visceral decide encapricharse, lo mismo sucede con pueblos, paisajes y montañas. Cada cual tiene su sierra o montaña favorita, una predilección que a veces no es posible explicar, o por lo menos no enteramente. No son elecciones para intentar comprender, sino para sentir y dejar que siga siendo así, para sumar a la lista de tantas cosas y situaciones de este mundo que nos son, de momento, incomprensibles.

   Conocí la sierra del Valledor allá por el año 2004, cuando preparaba el mapa que bauticé como Muniellos - Fuentes del Narcea, un nombre que ya supe que, por corto, es injusto, ya que no menciona territorios tan fascinantes como Ibias o Degaña y que, por aquello de que los mapas son cuadrados o rectangulares y los municipios o áreas que lo protagonizan no, incluye además porciones de zonas adyacentes, igual de interesantes como las que dan título al mapa. Hay una tendencia en algunos editores, sobre todo en lo que se refiere a mapas de provincias o municipios, a dejar en blanco las zonas externas al objeto del mapa, pero en un mapa excursionista eso ni es justo ni razonable. Es por ello que en la esquina superior izquierda del mapa del irregular Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, apareciera un sector del concejo de Allande, de igual forma que el saliente hacia el Pico Miravalles producido por el parque en el extremo suroccidental obligaba a incluir casi todo el leonés valle de Fornela, o que el entrante de Laciana hacia el oeste metiera también una buena porción de esta comarca en el rectángulo a cartografiar. 

   Para el que nunca ha contemplado la sierra del Valledor, le diré que es un cordal suave, cuyas elevaciones apenas sobresalen sobre la línea del cielo, poblado en su mayor parte de monótono brezo y que, observado desde gran distancia, seguramente no retenga la visión del oteador más de un segundo en el escaneo del horizonte. Es al analizarla de cerca, o cuando se introduce uno en su interior, cuando salen a relucir sus secretos, algunos de ellos muy valiosos, y otros sólo para los incondicionales de ciertos elementos paisajísticos. No es un lugar en el que el que guste de compañía o del ruido de las multitudes se vaya a sentir muy cómodo; tampoco es una sierra para el que sólo goza de los grandes bosques; menos aún para los que necesiten de espectaculares laderas o riscos, o de verticales precipicios de lisa roca. La sierra del Valledor no hay que analizarla, sino que hay que sentirla. Si no se entiende su lenguaje, ni siquiera se oye el peculiar y atípico sonido de su voz. Igual que el sabio que no intenta llamar la atención ni destacarse y se mimetiza tanto en su entorno que no es visible más que para los que buscan e identifican ese determinado perfil, la sierra del Valledor es invisible para la mayoría, porque sus cualidades son poco comunes, nada estentóreas ni descaradas y sólo ofrece sus virtudes a quien las busca ex profeso.
 
   Para el interesado, un buen comienzo para empezar a conocer la sierra del Valledor es observarla desde San Martín del Valledor o sus alrededores. Llama la atención la sucesión de pequeños barrancos, todos iguales, que se suceden entre Rubieiro y Villardejusto. Cada uno de ellos es una pepita de oro, con sus peñas de cuarcita y su colección de robles centenarios. Unos tienen acceso a pie y otros no. El fuego, incluso el del horroroso incendio del año 2011, ha ido respetando estos deliciosos jardines botánicos, aunque la voracidad de esta última catástrofe llegó incluso a lamer su interior en varios puntos. El lobo ibérico es el amo y señor de esta sierra, donde cría con asiduidad, y desde donde planifica sus razias sobre las explotaciones ganaderas de los alrededores, o sobre los corzos, jabalíes o caballos que se mueven por su territorio. Solo una ínfima porción de la sierra es recorrible a pie para el hombre, y el silencio en toda su extensión es absoluto, sólo alterada ligeramente por el sonido de los aerogeneradores de su límite septentrional, donde la sierra cambia de nombre para denominarse sierra de los Lagos. Su mayor entrante en la vertiente allandesa es el valle del río Trabaces, un lugar recóndito, cerrado por el oeste por la más espectacular sierra de Bustaúdo o Busteagudo. En la vertiente canguesa de la sierra del Valledor se esconde el valle de Carvaldelosa, donde nace el río Arganza y que es otro pequeño pedazo de paraíso natural. 

   ¡Ah!, y otra cosa: para llegar a la sierra del Valledor por tierras de Allande atravesaremos el que quizá sea el mejor conjunto de arquitectura tradicional inalterada de toda Asturias, repartida en una gran colección de pueblos, todos fabulosos, de los que ya se hablará en otra ocasión.

   Para más información sobre los pueblos y excursiones a pie en la sierra del Valledor, ver el libro Allande. Guía completa.



  

viernes, 4 de enero de 2013

DOS MIL TRECE SUEÑOS...


CALECHA comienza el año 
con miles de pasos que dar,
con decenas de montañas para escalar,
con cientos de historias que contar,
con docenas de pueblos que visitar...

CALECHA comienza el año
con ilusión, con confianza,
con determinación, con alegría,
con ganas, con esperanza,
y con la cabeza llena de proyectos...

¡FELIZ DOS MIL TRECE PARA TODOS
Y FELICES SUEÑOS!



miércoles, 2 de enero de 2013

Julio Álvarez Rubio


Hoy nos acompaña el polifacético Julio Álvarez Rubio, nacido en Villablino (Laciana) en 1949, referente literario del Noroeste leonés para libros de divulgación geográfica. Tiene en su haber ocho publicaciones sobre la zona y últimamente nos deleita además con maravillosas fotografías y siempre interesantes textos desde su personal y universal blog



Usted es ingeniero pero también escribe, lee, dibuja, fotografía, viaja y camina, entre otra larga lista de actividades. ¿Podría decirse que es usted un hombre renacentista?
De renacentista puede que tenga la disconformidad con sentencias inapelables como esa que dice Home de muitos oficios, probe seguro. Me interesan demasiadas cosas, sí, aunque en ninguna pasé de aprendiz. Lamento que mi formación humanística no haya sido mejor porque creo que eso es fundamental para leer, viajar, apreciar el enorme acervo cultural europeo y disfrutar más de la vida. Tenía razón mi abuela cuando me aconsejaba estudiar por la rama de letras. Debí haberle hecho caso.

Y siguiendo con la historia, ¿hay algún personaje famoso que le gustaría haber encarnado?
Así, de pronto, se me ocurre Cyrano de Bergerac. Pero sin que me caiga una viga encima como le pasó a él a una edad tan temprana. Lo poco que conozco de su personalidad me gusta y, además, ya tenemos en común algo tan notable como la nariz.

¿Es usted de los que se preocupan por aquello de “…de mí nada quedará, nadie mi fama recordará…”?
En absoluto. Mi autoestima siempre ha sido enclenque.

Su principal virtud es…
Mi principal virtud, igual que mi principal defecto, ambas tienen que ver con el sentido de la responsabilidad.

Y su defecto más odioso…
Ya he contestado hasta donde podía. De aquí en adelante, tiene que ser en el diván de un profesional.

¿Qué valora en sus amigos?
La apertura mental, la sensibilidad y la generosidad.

“Cría cuervos y tendrás muchos…”. ¿Ha criado usted algún cuervo a lo largo de su vida?
Creo que no o, al menos, no tengo ahora conciencia de ello.

Y ya que estamos con interpretación de refranes, ¿podría completar los siguientes de forma alternativa?

      Más vale pájaro en mano…  que Plan de Pensiones.
      Cualquier tiempo pasado…  fue quimera y todo ha de pasar de igual manera.
      Agua que no has de beber… no la empuerques.

El lugar perfecto para vivir…
Ávila o Segovia o León capital. Algo más allá, las campiñas de La Borgoña, algún pueblo entre Beaune y Cluny.

Lacianiego, con raíces en Cangas, en Somiedo y en Omaña. ¿Uno es de donde nace o de donde pace?
Uno es de donde nace, de donde lo han criado. La marca de la infancia es indeleble y si además es buena, facilita pacer en cualquier lugar. Aunque, en los tiempos actuales, no sé qué pensar de esto último.

Usted vive en Villablino, que no pasa precisamente por su mejor momento. ¿Es el futuro de Laciana tan negro como su carbón?
Buena pregunta para los años 90 del pasado siglo. Ahora no tiene sentido.

Dice usted que cantar a voces “El torito bravo” del Fary es una buena medida disuasoria para evitar el encuentro frente a frente con un oso. ¿Se le ocurre alguna canción efectiva para salir de la crisis?
El Torito bravo me parece un repelente de amplio espectro pero, para salir de la crisis, se necesita algo más. La  Marcha Radetzky que nos llegó ayer desde Viena es estimulante pero la postración en occidente es tan gorda que sugiero un tratamiento de choque: el Dies Irae en versión gregoriano.

Me he fijado que le gustan mucho los retablos. ¿Le atraen más los santos o los demonios?
Todos ellos siempre que sean arte popular y del XVI o el XVII, de los tiempos de la Contrarreforma. Los hay fantásticos, enternecedores, disparatados, delirantes, bellísimos y tremendos.

Usted acuñó aquella frase de “En esa iglesia no entraba ni Dios”. ¿Le parece que la Iglesia y el pueblo cada vez se alejan más la una del otro?
Todo sigue igual desde el Renacimiento hasta El Padrino III. La curia, el aparato, la empresa, el partido van a lo suyo. Pero hay otra iglesia universal, cercana, discreta, valiente y verdadera.

De Laciana al Mont Blanc, en los Alpes. ¿Alguna otra expedición de esa índole de la que no estemos enterados?
Ya vamos siendo mayores y cautelosos. Para mayo tenemos pensado subir el Toubkal, en el Atlas, y recorrer aquella región.

Si tuviera que elegir un puñado de libros imprescindibles, se decantaría por...
Confeccionar una lista así requiere tiempo. Echando un vistazo a lo que tengo por aquí cerca, se me ocurre un poco de todo: La montaña mágica, Las uvas de la ira, relatos de ciencia ficción de Arthur Clarke, Madame Bovary, Los Miserables, El Gatopardo, La Colmena, La ruina del cielo, El llano en llamas, Bomarzo, los cuentos de Antonio Pereira, Voces de humo, algunas biografías, yo qué sé ...

¿Es “Laciana, un otoño” su libro escrito desde más adentro del corazón?
Sí. Hace 45 años, Arthur Clarke y Stanley Kubrick anunciaron para el año 2001 nuestro encuentro con los jardineros de las estrellas. El mío fue de otra manera pero ocurrió.

Para finalizar, usted ha escrito varias guías de viaje. ¿Qué hace falta para escribir una buena guía?
Puestos a pedir ... la curiosidad de Bruce Chatwin y la cultura de Claudio Magris. "El Danubio" es la mejor guía de viajes por Europa que conozco y no contiene ni una sola fotografía.

martes, 1 de enero de 2013

Alto Sil. Mapa excursionista y turístico. Contenido

   

   El Alto Sil, que incluye los municipios leoneses de Villablino (comarca de Laciana) y Palacios del Sil, es uno de los espacios naturales mejor conservados de España. Prueba de ello es que allí se encuentra una de las mayores poblaciones de osos pardos y urogallos y que, siendo especies en peligro de extinción, otorgan automáticamente al lugar donde viven el certificado de calidad medioambiental. Los enormes bosques del Alto Sil, principalmente robledales y abedulares -aunque también abundan los castaños centenarios-, son el magnífico decorado de fondo que acompaña al excursionista en los recorridos por las numerosas montañas y valles que, sin masificar, resultan aún desconocidos para la mayoría. 

   Este mapa topográfico de escala 1:50.000, con tintas hipsométricas y sombreado de relieve, incluye información de carreteras, pistas forestales, caminos y senderos. También se incluyen las fuentes, cascadas, lagunas, bosques de interés, árboles centenarios, parajes de interés y símbolos que indican los alojamientos disponibles y el interés arquitectónico de las poblaciones.  

Principales referencias del mapa:
- Valle de Laciana
- Ribas del Sil
- Alto Boeza
- Sierra de Gistredo
- Catoute
- Cornón

   Para aquellos que utilicen navegador GPS, el mapa es georreferenciable, ya que muestra las coordenadas UTM y Geográficas en los bordes del mapa.




Muniellos - Fuentes del Narcea. Mapa excursionista y turístico. Contenido

 


   El mapa de Muniellos - Fuentes del Narcea es un mapa topográfico de escala 1:50.000 con tintas hipsométricas y sombreado de relieve. Incluye información de carreteras, pistas forestales, caminos y senderos. También se incluyen las fuentes, cascadas, bosques de interés, árboles centenarios, parajes de interés, cortines, lagunas y charcas.

A grandes rasgos, el mapa de Muniellos - Fuentes del Narcea incluye:
  • Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias
  • Reserva Natural Parcial del Cueto de Arbas
  • Espacio Natural Alto Sil (sólo la mitad occidental)
  • Valle de Fornela

   Para aquellos que utilicen navegador GPS, el mapa es georreferenciable, ya que muestra las coordenadas UTM y Geográficas en los bordes del mapa.

   Este mapa ha supuesto un esfuerzo de tres años, con más de 180 salidas al campo para recorrer caminos, senderos, tomar datos y buscar información que pueda ser de interés para el visitante. Han sido, además, incontables horas de búsqueda de datos a través de publicaciones de todo tipo, bibliotecas y, lo más valioso de todo, la información facilitada por los habitantes de los pueblos, cuyo conocimiento de nombres de parajes y cumbres no tiene precio. Por todo ello, se puede decir que es éste un mapa artesanal, ya que ha sido elaborado muy minuciosamente.






Ancares en coche y a pie. Contenido

 

   En los últimos tiempos, el valle leonés de ANCARES prestó su apelativo a la sierra entera que drena al río Navia por Galicia y al Sil por la fosa de El Bierzo. La colonización toponímica está afectando a la identidad del país lucense de CERVANTES, de tan antiguo y sugerente nombre e igualmente esplendoroso en naturaleza,calidad biológica, paisaje cultural y acervo legendario. Esta guía se ocupa de ambas vertientes –ANCARES, FORNELA, BURBIA, CERVANTES y SUARNA- proponiendo rutas para cubrir en automóvil e itinerarios apropiados para diverso tipo de caminantes. El texto es producto de una mirada curiosa, a veces desmitificadora, ajena al cliché y a las prolijas descripciones técnicas o académicas. Es un relato más cercano a lo pequeño, expresado con el lenguaje directo y el sentido del humor que caracteriza a un artesano narrador empeñado en aproximar la guía turística a la categoría del libro de viajes.

Julio Álvarez Rubio, explorador impenitente y avezado narrador, nos guía por diversas rutas, en coche o a pie, a través de la magnífica Sierra de Ancares, amenizando el recorrido con su particular sentido del humor, chispeantes comentarios y profundo conocimiento del terreno. Le acompaña en su exploración el fotógrafo Roberto Calvo Suárez, capaz como nadie de reflejar y transmitir con sus imágenes toda la magia del espectacular paisaje ancarés. Dos maestros de su oficio que aúnan sus respectivos saberes para ofrecer al lector y al viajero un apasionante descubrimiento de los rincones más bellos de Ancares, además de una gratificante y amena lectura.

Incluye:
- 10 rutas en coche
- 14 caminatas
- 26 mapas detallados
- 250 fotografías


ÍNDICE DEL LIBRO:

Introducción
Cómo utilizar esta guía
La Sierra de Ancares en Galicia y León
Destacados & Imprescindibles
Antes de emprender la marcha

Capítulo 1
El Real Valle de Ancares
Ruta I: Camino al Puerto de Ancares
 Balouta y Suárbol: ¿un desafuero?

Capítulo 2
El discreto país de Fornela
 El recordado Martín
Ruta II: Por el valle de Fornela
 De Santos y Santeiros

Capítulo 3
Las cabeceras del Burbia
 El mito de la Vaca Blanca
Ruta III: Exploración de la cuenca del Burbia

Capítulo 4
El país nemoroso de Cervantes
Ruta IV: A Ponte de Doiras desde El Bierzo por el Alto de O Portelo
Ruta V: A Ponte de Doiras desde Becerreá por la Vía Romana XIX
Ruta VI: Desde A Ponte de Doiras hasta A Campa da Braña
 La Arcadia(I): La foresta milagrosa

Capítulo 5
La Arcadia en Cervantes
Ruta VII: Desde A Degrada a Piornedo
 La Arcadia (II): El Rey del Bosque
 La Arcadia (III): Donís Rebelde
 La Arcadia (IV): Palloza en penumbra
Ruta VIII: De Piornedo a Becerreá por Quindós y San Román de Cervantes
 La Arcadia (V): Cualquier tiempo pasado

Capítulo 6
Por términos de Navia de Suarna
Ruta IX: De Navia de Suarna a Balouta: castros, alzadas y desfiladeros
Ruta X: De Piornedo a Navia de Suarna por el Desfiladero del Ser

Caminatas
Caminata 1: La Vía de los Ofrecidos
 La Gracia de Fornela
Caminata 2: El mundo desde Piliceira
Caminata 3: Del Puerto al Miravalles
Caminata 4: Del Puerto al Cuiña
Caminata 5: El Puerto del Trayetu
Caminata 6: Paseo por O Pan do Zarco
Caminata 7: De Suárbol a su Braña y a Pena Longa
Caminata 8: Los tesoros de Burbia
Caminata 9: En torno a La Mostallal
Caminata 10: De Piornedo a La Mostallal
Caminata 11: De Donís a Castelo de Donís por O Río das Pontes
Caminata 12: De Vilarello de Donís a Os Tres Bispos
Caminata 13: De A Degrada a Campo del Agua y Porcarizas
Caminata 14: Las prodigiosas fuentes de Teixeira y Pena Rubia

Información general
El país de Ancares
Geografía
Clima
Vegetación
Fauna
Historia
Población y economía
Accesos
Agradecimientos


INTERIOR DEL LIBRO: