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sábado, 18 de febrero de 2017
BABIA Y LUNA
Estas páginas tratan de un territorio leonés, en la cordillera Cantábrica, donde dio un vuelco la corteza del mundo, donde el agua que nace de la misma nieve lleva rumbos contrarios para alcanzar el mismo océano, donde ríos de lana fluyen de norte a sur o viceversa según los equinoccios y donde tanta memoria permanece sumergida.
Las admirables cualidades paisajísticas y biológicas y el caudal de historia, leyenda, saberes y tradiciones acumulado por su gente durante muchos siglos, justificaron la declaración de este país como Reserva de la Biosfera y Parque Natural.
Abundante en mapas, gráficos y fotografías, el texto de esta guía trata de eludir el adusto lenguaje científico para construir un relato que, con prosa llana, directa y amena, interese y asista a los exploradores entre BABIA y la LUNA.
Julio Álvarez Rubio, autor de blogs y libros de relatos —Por el País de las Brañas, Aventureros del Tiempo, Laciana un otoño— es un apasionado de los viajes que prepara con esmero, disfruta con atención, retrata con sensibilidad y narra con originalidad, sencillez y gracia. Después de El Bierzo, Omaña, Ancares y otras guías, vuelve a ocuparse ahora del territorio más cercano para él, las cabeceras de los ríos Sil y Luna, dándolo a conocer desde muy diversos y hasta sorpresivos puntos de vista.
Características del libro:
Autor: Julio Álvarez Rubio
P.V.P.: 25 €
I.S.B.N.: 978-84-943474-5-0
Año 2017
Dimensiones: 15 x 21 cm
360 páginas
Encuadernación: rústica con solapas
Fotografías en color
COMPRAR
ÍNDICE:
Introducción
Índice de contenidos
Destacados e imprescindibles
Dos geógrafos en Babia
Babia
El valle muerto
La Vega de los Viejos
Meroy
Vamos pa la cueta
El lugar de Santibáñez (San Juan de la Cueta Baja)
La leyenda de Santibáñez
Cacabillo
Las edades de la tierra
El azne del 36, un suceso tremendo
Quejo
La Cueta
Regina
El lugar y santuario de Carrasconte
La romería de Carrasconte
Piedrafita de Babia
El perfume del monte Carceo
Quintanilla de Babia
La principal sustancia destos reynos (I)
Las Murias
Lago de Babia
Cabrillanes, la capital
La extraña gobernación de Los Cilleros
Mena de Babia
La fortaleza de Mena
Peñalba de Los Cilleros
San Félix de Arce
La Riera
Torre de Babia
Aconitum venenum efficacissimum (y otras flores de Babia y Luna)
Huergas de Babia
La metafísica y la caldereta
Riolago de Babia
Riolago según el cura Arienza
El abanico de Riolago
Robledo de Babia
Cospedal
Pueblo rico, pueblo pobre
Villasecino, hoy
Truébano
El valle de San Emiliano
Puertos, puertos y puertos
San Emiliano, en llano
Pinos, en cuesta
Candemuela
Villargusán
Torrebarrio y la alberguería de Procinero
Peña Ubiña, canto pelao
Torrestío de Babia
La Vía de La Mesa
Con Benigno y Joaquín el día de las Candelas
Hórreos y paneras
Genestosa
La Majúa
Villafeliz
Luna
La ermita de Pruneda
Rabanal de Luna
Sena de Luna
Abelgas
Pobladura
El Rincón de Caldas
Caldas de Luna
Robledo de Caldas y La Vega de Robledo
Aralla de Luna
El Diluvio
Arévalo
Santa Eulalia de las Manzanas
Lagüelles
Láncara de Luna
Confluencia de fiordos y puentes con dispar fortuna
Campo de Luna
Oblanca
San Pedro de Luna
Miñera de Luna
Mirantes de Luna
El castro de Mallo, Cosera, Casasola y las ventas de Mallo y La Canela
Leyendas de Luna
El nombre de La Peña
Los castros moros
Los puentes romanos
La plata líquida
Las Torres de Luna y el héroe Bernardo del Carpio
Almanzor, el Victorioso
Los Quiñones
La fortaleza insignia de Los Quiñones
Mallo de Luna
La principal sustancia destos reynos (II)
Los Barrios de Luna
El cardenal Quiñones
Irede
Sagüera
Mares someros, tiempo profundo
La viecha l.lingua
Índice de rutas
Rutas por Babia
1. De La Cueta a las Fuentes del Sil y a Peña Orniz (2.191 m)
2. De La Cueta a la majada de Covalancha y a la Torre de La Paredina (2.024 m)
3. De La Cueta al monte Ladreras y a la majada y el pico de La Orbia (1.823 m)
4. De La Cueta a la majada de L.lagüezos y a Peña Chana de La Cueta (2.068 m)
5. De La Cueta a Peña Los Años (2.157 m) por la Val.lina L.luenga
6. De La Cueta a Peña Chana de Torre (2.105 m) por el puerto de Los Calderones
7. De Las Murias al corazón de hielo por la Senda de Los Fugaos
8. De Lago de Babia a la Laguna Grande y al chozo del Puñín
9. De Mena de Babia a la majada de El Chano y al Alto de Valgrán (2.091 m)
10. De La Riera al puerto de La Fonfría
11. De Torre de Babia a la laguna de Las Verdes
12. De Torre de Babia al Montigüeiro (2.180 m) por Veiga Vieja y Las Eras,
y regreso por la laguna de Las Verdes y el glaciar rocoso del Yegüeiro
13. De Riolago al Chao y a bordear el circo desde La Ferrera (2.122 m) hasta
La Penouta (2.108 m) y a coronar el Alto de La Cañada (2.157 m)
14. De Robledo a la Peña del Congosto (2.088 m) por la cuerda entre Torre
y La Majúa
15. De Pinos a Los Cuérrabos, Gorgaveros, Navares y La Cantarilla
(La Casa de Mieres)
16. De la Casa de Mieres a la Peña de Los Michos: arqueología militar
17. De la Casa de Mieres a Peña Ubiña Pequeña (2.193 m)
18. De la Casa de Mieres al Alto del Palo, la Vega Rodriguero y La Almagrera
(1.933 m)
19. A Peña Ubiña (2.411 m) desde Torrebarrio por los collados de Chandanay
y El Ronzón
20. Al Segundo Castillín (2.296 m) por la Puerta del Arco (2.157 m)
21. Al Siete (2.356 m) por La Diagonal
22. Al Siete (2.356 m) por La Diagonal con regreso por el Segundo Castillín
y la Puerta del Arco
23. Al Fontán Sur (2.414 m) y al Fontán Norte (2.408 m) por la Lomba Verde
y la Horcada del Fontán
24. De Torrestío al puerto y la braña de La Mesa y al L.lao
25. De Torrestío al Alto de los Bígaros (2.045 m) y al Muñón (2.044 m)
26. De Torrestío a La Farrapona y los lagos de Saliencia
27. De Torrestío al Morronegro (2.151 m)
28. De Torrestío al valle de Cualmarce y la Peña de La Calabazosa (2.104 m)
29. De Torrestío, por el collado del Queiseiro, al valle y a la laguna de Congosto
30. De La Majúa (barrio de los Señores) al collado de Veiga Redonda
31. De La Majúa (barrio de los Señores) al circo del Congosto y a Peña Orniz
32. De Villafeliz al manadero Añaz y la cascada de Naves
33. De Villafeliz a la Peña de la Cueva por El Panazal
Rutas por Luna
34. Desde Abelgas a La Penouta (2.108 m) por el Valverde
35. Al Cabachín (1.729 m) desde La Vega de Robledo
36. De Caldas de Luna al collado de La Divisa por la braña de Lavén
37. Desde Caldas de Luna al valle escondido de Pincuejo
38. Desde Robledo de Caldas a Los Fontanales y a La Silla (2.077 m)
39. Circuito desde Mallo de Luna por El Cuartero, Las Focicas y Lagüelles
40. Desde Mirantes al Cerro Pedroso (1.914 m)
41. Desde Miñera a la mina de cinabrio, los Sierros Negros y el refugio del
valle de La Tijera
42- Desde Aralla a la collada de Aronga y aledaños
43. Desde el puerto de Aralla al Cerro Pedroso (1.914 m) con prolongación
a Vega Tijera y al puerto de La Cuencha
INTERIOR DEL LIBRO:
viernes, 22 de agosto de 2014
Bailando con mastines
Este simpático personajillo que nos encontramos el otro día por el monte no daba precisamente miedo. Pero cuando llamó a sus primos mayores de Zumosol, la cosa cambió de inmediato. Nada menos que siete magníficos ejemplares de mastín y tres perros de carea vigilaban y guardaban de cerca un rebaño formado por 1.400 ovejas y cabras en la cabecera del valle de Valverde, en la comarca de Luna.
Mientras uno de los mastines más jóvenes e inquietos daba la voz de alarma al grupo ante la llegada de dos desconocidos, el resto del equipo despertó de su falso letargo y con ladridos cadenciosos y graves, sin prisa, pero sin pausa, fue tomando posiciones entre nosotros y el rebaño. Una hembra y un macho, que por su majestuosidad debían de ser los jefes de la manada, se acercaron solemnemente a inspeccionarnos de cerca, sin mostrar agresividad alguna, pero dejándonos claro que por allí, sin su beneplácito, no habríamos de pasar. Afortunadamente, la llamada del pastor, que se acercaba seguido de cerca por los careas, rompió de un plumazo la situación de alerta e hizo que inmediatamente los soldados se relajaran y volvieran a su rutina con paso cansino.
Pepe, natural de San Emiliano, lleva 47 de sus 61 años de vida pastoreando ovejas y cabras en la zona. El rebaño que cuida es el más numeroso de los cuatro que todos los veranos pastan en el amplio territorio entre Abelgas y Salce.
-Menudos guardaespaldas que lleva usted...
-¡Cómo para no tenerlos!
-¿Le da mucha lata el lobo?
-A mí no, gracias a estos -señala a sus aliados caninos- pero creo que por La Cueta (Babia) este año están dando muchos problemas...
En su casi medio siglo de profesión Pepe no ha tenido que lamentar ni una sola baja en su rebaño por un ataque de lobos. Es evidente que con la protección que tiene el ganado, los lobos van a buscarse el sustento por otros lares.
-Hasta tres lobos he visto yo matar a los mastines. Cuando están juntos no hay quien pueda con ellos.
Tras unos agradables minutos de conversación dejamos a Pepe seguir camino con su rebaño, pertrechado con su cayado, su zurrón y unos potentes prismáticos para que nada escape a su control. Los mastines hace rato que nos ignoran y ni siquiera hacen ademán de despedirse.
Poco más adelante, ya en el entorno de El Laguillín, otro pequeño rebaño (esta vez del pueblo de Salce) nos sale al encuentro. Aunque los mastines no hacen acto de presencia esta vez, optamos por dar un pequeño rodeo y dejar paso franco a las ovejas. Opción acertada, pues pocos minutos después ya suben a nuestro encuentro un par de mastines ladrando entre las escobas. Mueven el rabo y no parecen excesivamente molestos, así que los esperamos con tranquilidad, los llamamos y, dándonos por enterados de que el trato es permanecer a distancia prudencial del rebaño, nos despedimos en buenos términos.
El día perruno no ha terminado todavía. Un nuevo rebaño está desplazándose por el entorno de la majada de La Muela, un poco apartado de nuestro camino, pero los mastines que lo cuidan y que se habían entretenido marcando territorio frente a los anteriores, siguen ahora ladrándonos a nosotros amenazadoramente. Enseguida aparece Arcadio, el pastor, rodeado de otros tres careas que no paran de ladrar.
Arcadio, que también lleva casi cinco décadas como pastor, mantiene un rebaño de unas 600 cabezas. Afirma, convencido, que "los políticos sueltan lobos y osos a camionaos por el monte...¡Que los suelten en las fincas suyas, que nosotros ya lo tenemos bastante difícil para sobrevivir!" Se considera, en cualquier caso, muy afortunado, porque tampoco el lobo ha atacado nunca su rebaño. "La única oveja que me comieron fue una que tuve que dejar porque se quebró una pata. La dejé por la noche para volver a la mañana siguiente a entablillarla y cuando llegué no habían dejado ni rastro de ella".
Menos suerte ha tenido una vecina de Abelgas a la que los lobos le llegaron a matar una quincena de ovejas una noche en que algunas quedaron extraviadas en el monte. Está claro que el lobo es un vecino molesto para los pastores y sus rebaños, pero mientras existan buenos mastines, la pacífica coexistencia está garantizada.
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