miércoles, 5 de diciembre de 2018

EL ESCORIAL - SIERRA DE MALAGÓN. MAPA EXCURSIONISTA Y TURÍSTICO


   Este mapa abarca el extremo sur de la sierra de Guadarrama, en la confluencia de Madrid, Segovia y Ávila, más el brazo montañoso de la sierra de Malagón, que sirve de límite entre ambas provincias castellanoleonesas. Los paisajes son muy cambiantes, de las extensiones de coníferas de la sierra de Guadarrama o la Tierra de Pinares a los llanos cerealistas bordeados de encinares y salpicados de berrocales, con un gran contraste visual entre las altas cimas guadarrameñas y el próximo llano castellano.

   En la vertiente madrileña el mapa muestra lugares tan populares como La Jarosa, el valle de Cuelgamuros, el Pinar de Abantos o Las Machotas, con la vertiente más visitada de conocidas cumbres como La Peñota, Cabeza Lijar o el propio Abantos. El entorno de San Lorenzo de El Escorial es rico en elementos históricos, puentes, palacios y lagunas, siendo el Pinar de Abantos y el Bosque de la Herrería dos de los mejores pinares de toda la sierra de Guadarrama. 

   La porción de Segovia incluye los Pinares de Aguas Vertientes, frente a San Rafael y El Espinar; el valle del río Moros, con sus múltiples refugios y la extensa área recreativa de La Panera; la sierra conocida como La Mujer Muerta, con las máximas alturas del mapa, más su continuación por la pelada sierra del Quintanar; los solitarios montes-isla de Los Calocos; o el Berrocal de Zarzuela del Monte, con sus sugerentes peñascos multiformes.

   A caballo entre Ávila y Segovia se extiende el Campo Azálvaro, una enorme planicie deshabitada a gran altura con abundancia de humedales y turberas; en uno de sus extremos se eleva la sierra de Ojos Albos, con un gran encinar centenario al norte del pueblo del mismo nombre o las pinturas rupestres de Peña Mingubela. Los montes de Peguerinos son uno de los lugares fundamentales de la sierra de Guadarrama, con su red de pistas forestales idóneas para recorrer en bicicleta de montaña. Al sur de Las Navas del Marqués y Navalperal de Pinares da comienzo otro universo, la masa interminable boscosa conocida como la Tierra de Pinares (de Ávila).

   Como elemento común a las tres provincias del mapa tenemos los incontables vestigios de la Guerra Civil, en forma de fortines, trincheras, puestos de tirador, puestos de mando, polvorines, etc. Algunos de ellos están señalizados formando parte de itinerarios mientras que otros permanecen parcialmente ocultos.

   Para el visitante no montañero hay multitud de opciones para visitar en este área, como el rico conjunto arquitectónico de El Escorial, el Valle de los Caídos, innumerables áreas recreativas o merenderos, el arte románico segoviano o una de las mayores concentraciones de hornos de cal de España.

Principales referencias del mapa:

- Valle del río Moros
- Abantos, Cabeza Lijar y Cueva Valiente
- Las Machotas y Cerro de San Benito
- La Mujer Muerta y sierra del Quintanar
- Montes de Peguerinos y La Jarosa
- Sierra de Ojos Albos
- Campo Azálvaro y Dehesa de La Cepeda
- Las Navas del Marqués, San Rafael, El Espinar
- Los Calocos y Berrocal de Zarzuela del Monte

Características del mapa:

Autor: Alberto Álvarez Ruiz
P.V.P.: 9 €
I.S.B.N.: 978-84-948718-1-8
Año 2018
Dimensiones: 99 x 67,2 cm. (abierto) y 11 x 22,4 cm (plegado)
Escala: 1:50.000
Equidistancia curvas de nivel: 20 metros
Equidistancia curvas maestras: 100 metros
Cuadrícula UTM cada 1000 metros
Coordenadas Geográficas cada 5´
Carreteras
Pistas forestales, caminos, senderos y recorridos señalizados con hitos
Senderos de Pequeño Recorrido (PR) y de Gran Recorrido (GR)
Aparcamientos, refugios, merenderos y fuentes
Hoteles, alojamientos rurales, albergues y cámpings
Centros de interpretación y museos


Para aquellos que utilicen navegador GPS, el mapa es georreferenciable, ya que muestra las coordenadas UTM y Geográficas en los bordes del mapa.





LISTADO DE PUEBLOS DEL MAPA:


Provincia de Ávila
  • Aldeavieja
  • Blascoeles
  • El Herradón
  • Hoyo de la Guija
  • La Cañada
  • Las Navas del Marqués
  • Maello
  • Mediana de Voltoya
  • Navalperal de Pinares
  • Ojos Albos
  • Peguerinos
  • San Bartolomé de Pinares
  • Urraca-Miguel
Provincia de Segovia
  • El Espinar
  • Ituero y Lama
  • La Estación de El Espinar
  • Los Ángeles de San Rafael
  • Navas de San Antonio
  • Prados
  • San Rafael
  • Vegas de Matute
  • Villacastín
  • Zarzuela del Monte
Comunidad de Madrid
  • Cercedilla
  • El Escorial
  • El Pimpollar
  • Guadarrama
  • La Cereda
  • La Estación (de Santa María de la Alameda)
  • La Hoya
  • La Paradilla
  • Las Herreras
  • Los Molinos
  • Navalespino
  • Peralejo
  • Robledo de Chavela
  • Robledondo
  • San Lorenzo de El Escorial
  • Santa María de la Alameda
  • Zarzalejo

jueves, 6 de septiembre de 2018

Nada menos que mapas (I)


 
  No recuerdo haber coleccionado nunca nada. En general, no me interesan los objetos, los artefactos o las máquinas, ya sean coches, motos, ropa, ordenadores, móviles, aparatos de audio, sellos, monedas... Dime cualquier otro que se te ocurra y también está en mi lista. Ni siquiera el material de escalada, que era lo que me unía a la vida en los momentos delicados. Cuando necesitaba algún elemento tiraba de colega para el asesoramiento, o directamente le reclutaba para que me acompañara a la tienda de montaña, ya que de lo contrario podría ocurrir alguna pequeña catástrofe en lo económico. Como aquella vez que me vine arriba y me planté en solitario en el establecimiento, pedí un pantalón de peto para la escalada invernal y me colocaron uno que no era apto más que para los días más fríos del invierno en los Alpes. Si no se alcanzaban los 15º bajo cero los sudores eran equiparables a los de un condenado a galeras. Luego tocaba ir con las cremalleras laterales completamente abiertas, mostrando muslamen -que diría el difunto Forges-.

 El primer mapa que enmarqué. Publicado por National Geographic con la colaboración del Instituto Geográfico Suizo (Office Fédéral de Topographie). Pinchar para ampliar y disfrutar

   Puedo disfrutar contemplando un coche antiguo, una buena bicicleta, artesanía, una obra de arte, pero no lo suficiente como para querer adquirirlo. Soy más abstracto que concreto, y valoro más un paisaje, una emoción, la compañía de un buen amigo. Los objetos los aparco y ahí se quedan, inmóviles, inmutables, sin alma.

   Pero en un elenco tan vasto como el mundo de las formas creadas por la mano humana siempre quedan resquicios para las excepciones. Y aún así, no se me ocurren más que dos: los libros y los mapas. No me deteriores un libro, no escribas en él o subrayes; si te lo presto, devuélvemelo; no lo desguaces recién comprado, como si fuera una revista de la peluquería; llévalo a cubierto cuando llueve; porque se me hiela la sangre, o ebulle, no sé muy bien qué, y es como si lo que le haces al libro me lo estuvieras haciendo en carne.

Pues con los mapas soy aún peor, si cabe.

Preparando futuros proyectos. Ya hace veinte años que no piso el Himalaya

   Si hay que perder el tiempo haciendo algo que no sea rentable, no reporte beneficio ni tan siquiera de adquisición de conocimientos, vamos, el equivalente para algunos de torrarse vuelta y vuelta en su medio metro cuadrado de playa en Benidorm, para mí sería abrir un mapa y contemplarlo, no con la boca abierta y a punto de babear, pero casi. A pesar de ello, ya apenas lo hago, porque sencillamente no dispongo de tiempo. Pero lo hice, y muchas veces. No llegaba todavía ni a adolescente, cuando cogía al azar cualquier mapa de los cuatro grandes cajones llenos de ellos que tenía mi padre -y que aún tiene exactamente igual-, lo extendía en la mesa y se me pasaban los minutos sin fijar la vista en nada concreto, simplemente dejándola vagar a su antojo, sin rumbo. Podía ser un mapa de cordales de Javier Malo -los únicos mapas decentes que había para caminar por determinadas sierras-, un mapa de Alpina con cubierta de cartulina naranja del Pirineo, otro de carreteras Michelín de Argelia, de cuando atravesó el país mi padre en coche en el año 78, o el del Trentino, uno de mis favoritos, de cuando pasamos por allí en el verano del 82.

    



Algunos de los tesoros que guarda mi padre en los mismos cuatro cajones de siempre


    Con catorce o quince años, de algunos mapas también de Michelin de una zona de los Alpes franceses extraía la información para crear etapas ciclistas descomunales, con nueve puertos y 300 kilómetros de recorrido, que ni en la época de Coppi y Bartali, vamos. Folios y folios con detalles de cada etapa y los correspondientes perfiles, pavorosos, pero que como yo no tenía que recorrerlos me parecían hasta para blandengues. Es que aquellos mapas Michelín amarillos de escala 1:200.000 eran muy útiles para facilitar la creación de perfiles, con infinidad de cotas de altitud de poblaciones grandes y pequeñas y puntos intermedios y, por supuesto, de muchísimos puertos por los que todavía ni siquiera había pasado el Tour de Francia.

Los mapas que quizá más he remirado en mi vida

Una muestra de uno de ellos. Todas las poblaciones indicaban la altura, lo que les hacía ideales para crear perfiles altimétricos. Los mapas Michelín de ahora me resultan menos atractivos estéticamente que aquella generación de mapas de los años ochenta.
 

   En nuestro apartamento de Guadarrama, desde los cuatro años de edad, lo primero que contemplaba según entraba o salía por la puerta de casa era el mapa especial del IGN de Guadarrama-El Escorial enmarcado, del que pronto me aprendí todos los topónimos. Mi amigo Pedro, cuando nos subíamos a alguna piedra caballera de los alrededores, me preguntaba los nombres de todos los hitos del horizonte, que empezaba por las Machotas y el Abantos al sur, continuando por el Cerro de la Carrasqueta, el de la Salamanca, Cabeza Lijar, el todavía puerto de los Leones, Cerro de Matalafuente, la Peñota -protagonista de primer orden- Peña del Águila, Montón de Trigo, puerto de la Fuenfría, Siete Picos, puerto de Navacerrada, la Bola del Mundo, la Maliciosa y la sierra de los Porrones, más otras montañas en peldaños intermedios cuyos nombres también sabía. Todos los veranos, en varias ocasiones, Pedro me volvía a pedir que le recitara el arco panorámico, año tras año, pero tengo la vaga impresión de que no debe de haber retenido ninguno de aquellos nombres, si se los preguntara ahora, cuarenta años después.

Mis primeros mapas pirenaicos

   Por fin llegó el día en que yo iba a usar alguno de esos mapas sobre el terreno. Como cuando el teniente Pujol me mandó de madrugada a buscar la Fuente de los Pastores, con una mísera linterna, recorriendo la sierra a media ladera, campo a través, orientándome con un pésimo mapa 1:25.000 en el que no cuadraba nada con la realidad. Recuerdo el viaje que hice con mi padre a Sierra Nevada en el invierno del 89-90, en que fui cargado de mapas, de distintas escalas, hasta de 1:800.000 !!! Para mí los mapas eran sagrados y lo que aparecía en ellos era ley. Si no figuraba, no estaba mal el mapa, el que estaba mal era yo. Aunque hubiera casi puesto el brazo entero en el fuego para asegurar que el camino por el que iba no estaba dibujado en el mapa, aquel supuesto era tan ilógicamente imposible que, sin entender absolutamente nada, llegaba siempre a la sabia conclusión de que yo no tenía la más remota idea de orientarme. Evidentemente, no sabía aún lo suficiente de las carencias que los mapas oficiales tienen.

 La versión que usó mi padre en los años sesenta

Mi versión, de 1987, y la suya, de 1973

   A principios de los años 90 me obsesioné con el Tíbet. Intenté ir en tres ocasiones, pero por diferentes razones no hubo manera. Ya tenía toda la cartografía que pude encontrar y todo el territorio en escala 1:500.000, unas hojas gigantescas, las TPC del ejército estadounidense, que había que desplegar en el suelo, porque no había mesa lo suficientemente grande para poder abrirlas.




 Hoja TPC del Tíbet. Para hacerse una idea de las dimensiones de esta sábana, un libro del Bierzo

 Fragmento de la hoja anterior, con parte del cañon del Yarlung Tsampo (el Brahmaputra, para los tibetanos), el desfiladero más profundo del mundo, que deja a un lado dos picos de siete mil metros, el Namche Barwa y el Gyala Peri. Pinchar para ampliar

   Los mapas suizos, editados por la Office Fédéral de Topographie, los mapas más hermosos que jamás he visto, pude disfrutarlos sobre el terreno, en el cantón del Valais. Los del Instituto Geográfico Nacional francés, de similar calidad que los mapas suizos, me acompañaron al macizo del Mont Blanc por primera vez en el año 91. Plantarse con un mapa de aquellos, obras de arte de la cartografía, a interpretar el horizonte, no se podía comparar con ninguna otra actividad.

   Tengo más mapas de los que debería, y numerosos rollos esperando un hueco en alguna pared desde hace años. Una de dos: o dejo de comprarlos, o me compro una especie de monasterio del Escorial para ir colgándolos. Pero no los colecciono. Simplemente, si me gustan, los compro. Y aún así, no compro ni la centésima parte de los que quisiera.





lunes, 25 de junio de 2018

PARQUE NATURAL DE REDES. 25 RUTAS A PIE


El Parque Natural de Redes, de rápido y cómodo acceso rodado desde el centro de Asturias, ofrece un amplísimo repertorio de itinerarios a pie, desde cortos paseos de escaso desnivel a rutas muy largas en los confines de este espacio natural, a través de inmensos bosques y rodeados de hermosas y esbeltas montañas.

Cada ruta a pie del libro incluye un detallado mapa topográfico, perfil altitudinal, descripción precisa del desarrollo del itinerario y numerosas fotografías que permiten identificar las diferentes vistas que encontraremos durante el recorrido. Para aquellos que solo deseen realizar itinerarios suaves o de corta duración, se ha incluido un listado de 16 opciones, a partir de las 25 rutas descritas, con tramos de interés que se pueden realizar cómodamente.

Incluye:
- Ruta del Alba, Desfiladero de los Arrudos, Brañagallones
- 28 mapas topográficos a todo color
- Abundantes panorámicas para identificar cumbres
- 550 fotografías

Características del libro:
Autor: Alberto Álvarez Ruiz
P.V.P.: 17 €
I.S.B.N.: 978-84-948718-0-1
Año 2018
Dimensiones: 10 x 19 cm
288 páginas
Encuadernación: rústica con solapas
Fotografías en color





ÍNDICE DEL LIBRO:

Presentación

DATOS GENERALES
Sobre el libro
Redes

SOBRESCOBIO
Mapa de Sobrescobio
 
Ruta nº 1. Peña la Xamoca
Ruta nº 2. La Gamonal
Ruta nº 3. Barranco de Anzó y La Muezca
Ruta nº 4. Castañeru Montés
Ruta nº 5. Torreón de Villamorey
Ruta nº 6. Sierra del Crespón
Ruta nº 7. Peña Cullargayos
Ruta nº 8. Ruta del Alba

CASO
Mapa de Caso

Ruta nº 9. Pico Facéu
Ruta nº 10. Sierra de la Trapa
Ruta nº 11. Peña la Ordaliega
Ruta nº 12. Foz del Infierno y Foz de Moñacos
Ruta nº 13. Peña Crespa o Los Tornos
Ruta nº 14. Requexón o Porrón de Valdunes
Ruta nº 15. Tiatordos
Ruta nº 16. Maciédome
Ruta nº 17. Piqueru
Ruta nº 18. Peña Riegos
Ruta nº 19. Retriñón
Ruta nº 20. Desfiladero de los Arrudos
Ruta nº 21. Foz de Cebatón, Peña Blanca y Peña el Casar
Ruta nº 22. Visu la Grande
Ruta nº 23. Lago Ubales
Ruta nº 24. Brañagallones y Cantu l´Osu
Ruta nº 25. Tabayón de Mongayu

APÉNDICES
Paseos y rutas fáciles
Listados
Bibliografía y cartografía


INTERIOR DEL LIBRO











sábado, 26 de mayo de 2018

PARQUE NATURAL DE SOMIEDO. 30 RUTAS A PIE

  

    Al estereotipo de montaña asturiana de verdes prados y verticales paredes blancas de caliza, Somiedo une un elemento muy particular y único: varios cientos de cabañas con cubierta vegetal. Los recorridos por este Parque Natural, el más visitado de Asturias, transcurren de majada en majada —llamadas aquí brañas— y de pradera en pradera, incluyendo entre sus opciones el mayor conjunto de lagos de la cordillera Cantábrica.

   Cada ruta a pie del libro incluye un detallado mapa topográfico, perfil altitudinal, descripción precisa del desarrollo del itinerario y numerosas fotografías que permiten identificar las diferentes vistas que encontraremos durante el recorrido. Para aquellos que solo deseen realizar itinerarios suaves o de corta duración, se ha incluido un listado de 18 opciones, a partir de las 30 rutas descritas, con tramos de interés que se pueden realizar cómodamente.

  Incluye:
- Lagos de Saliencia, Lago del Valle, braña de La Pornacal
- Ascensiones a 11 cumbres de 2.000 metros de altitud, 
- 36 mapas topográficos a todo color
- 550 fotografías

Características del libro:
Autor: Alberto Álvarez Ruiz
P.V.P.: 18 €
I.S.B.N.: 978-84-943474-9-8
Año 2018
Dimensiones: 10 x 19 cm
304 páginas
Encuadernación: rústica con solapas
Fotografías en color



ÍNDICE DEL LIBRO:
 

 Presentación

DATOS GENERALES

Sobre el libro
Somiedo

EL NORTE DE SOMIEDO
Mapa del Norte de Somiedo
 
Ruta nº 1. Brañas de Santiago y Clavichas
Ruta nº 2. Brañas de Valcárcel y Pico Monegro
Ruta nº 3. Brañas de Las Viñas
Ruta nº 4. Brañas de Busbarraz y Piedrajueves

VALLE DE SALIENCIA
Mapa del Valle de Saliencia

Ruta nº 5. Peña el Micho
Ruta nº 6. Brañas de Arbellales y Saliencia
Ruta nº 7. Foz de Arroxos y braña de La Mesa
Ruta nº 8. El Muñón y Los Bígaros
Ruta nº 9. Lagos de Saliencia y Peña de La Calabazosa
Ruta nº 10. Lagos de Saliencia y El Tarambico

VALLE DE LAGO
Mapa del Valle de Lago

Ruta nº 11. Brañas de La L.lamera
Ruta nº 12. Veiga de Camayor, Picos Albos y Lago del Valle
Ruta nº 13. Peña Orniz y Lago del Valle
Ruta nº 14. Braña de Murias L.longas
Ruta nº 15. Peña Chana
Ruta nº 16. Peña Salgada (desde Valle de Lago)
Ruta nº 17. Hayedo de la Enramada y braña de Mumián

DE LA POLA AL PUERTO
Mapa de La Pola al Puerto

Ruta nº 18. Brañas de Perlunes y Aguino
Ruta nº 19. Braña de Mumián (desde El L.lamardal)
Ruta nº 20. Peña Salgada, Valdecuélabre y Mumián
Ruta nº 21. El Mocosu
Ruta nº 22. La Penouta
Ruta nº 23. Cornón (desde el pto. de Somiedo)
Ruta nº 24. Peña Salgada (desde el pto. de Somiedo)

VALLE DEL PIGÜEÑA
Mapa del Valle del Pigüeña

Ruta nº 25. La Pornacal, Peñas del Nuncio y Cornón
Ruta nº 26. Pico Cebol.leo
Ruta nº 27. Pico del Niseiro
Ruta nº 28. Brañas de La Rebollada
Ruta nº 29. Brañas de Robledo
Ruta nº 30. Brañas de Santullano

APÉNDICES
Paseos y rutas fáciles
Listados
Bibliografía y cartografía



INTERIOR DEL LIBRO: